Convertirse en freelancer o trabajador independiente es el sueño de muchas personas: ser tu propio jefe, elegir tus horarios y no depender de una oficina. Sin embargo, este camino tiene un "pequeño" peaje que nadie te enseña en el colegio: los impuestos. Esta guía básica de impuestos para freelancers está diseñada para explicarte de forma clara y sin tecnicismos legales cómo funciona la fiscalidad de un autónomo en España y cómo evitar que Hacienda se quede con tus ganancias por un descuido.
1. El primer paso: Alta en Hacienda y Seguridad Social
Antes de emitir tu primera factura, debes asegurarte de existir legalmente para el Estado. Hacerlo al revés (facturar y luego darse de alta) es una de las peores decisiones financieras que puedes tomar.
- Alta en Hacienda (Modelo 036 o 037): Es totalmente gratis. Simplemente le avisas a la Agencia Tributaria que vas a empezar a realizar una actividad profesional. Aquí elegirás tu epígrafe IAE (Impuesto de Actividades Económicas), que determina a qué te dedicas exactamente.
- Alta en el RETA (Seguridad Social): El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Aquí es donde pagas tu cuota mensual de autónomos para tener derecho a sanidad, baja médica y, en teoría, jubilación. Si es tu primera vez, puedes aprovechar la Tarifa Plana de 80€ durante el primer año.
2. IVA: El dinero que no es tuyo (Modelo 303)
El error más letal del freelancer novato es pensar que todo el dinero que entra en su cuenta bancaria es suyo. Si cobras una factura de 1.000€ + 21% de IVA (1.210€ en total), esos 210€ extra le pertenecen al Estado. Tú eres simplemente un recaudador intermediario.
Cada tres meses (abril, julio, octubre y enero) deberás presentar el Modelo 303 y devolverle ese dinero a Hacienda. Afortunadamente, al IVA que has cobrado de tus clientes le puedes restar el IVA que tú has pagado en tus compras profesionales (ordenador, internet, software, etc.). La diferencia es lo que realmente ingresas.
3. IRPF: El impuesto sobre tus beneficios (Modelos 130 y 111)
El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es el impuesto progresivo que pagas por tus ganancias reales. Cuanto más ganes, mayor porcentaje pagarás.
La táctica de las Retenciones en Factura
Si eres un profesional (por ejemplo, diseñador gráfico, redactor o consultor) y facturas a otras empresas, la ley exige que apliques un 15% de retención de IRPF (7% si acabas de darte de alta). Funciona así:
Tú restas un 15% del total bruto en la factura. Tu cliente te paga tu importe menos ese 15%. Luego, ese cliente ingresa ese % a Hacienda a tu nombre. Es como ir adelantándole el pago del impuesto sobre la renta a Hacienda mes a mes.
4. ¿Qué puedes deducir (y qué no)? La regla de oro
La clave de la salud financiera de un freelancer es saber qué gastos puede restarse para pagar menos impuestos de manera legal. La regla de Hacienda es dura pero simple: Para deducir un gasto, debe estar 100% o exclusivamente relacionado con tu actividad económica y debes tener la factura (no sirve un ticket simplificado).
| Gasto | ¿Es deducible? |
|---|---|
| Software (Adobe, Notion), Hosting, Dominios | ✅ 100% deducible. |
| Ordenador o móvil nuevo | ✅ Sí, pero suele amortizarse (deducir poco a poco anualmente). |
| Comidas fuera y ropa de vestir | ❌ Muy difícil de justificar. Hacienda suele rechazar la ropa que puedes usar el fin de semana. |
| Internet y luz trabajando desde casa | ⚠️ Solo de la parte proporcional (un % muy pequeño) si tienes tu vivienda declarada como lugar de trabajo. |
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